martes, 28 de febrero de 2012
Conectate, conectate, conectate…
Él se ha conectado. Abres su ventana de conversación, sonríes al ver su foto de perfil en pequeñito al lado de la barra de tareas. La abres, y la minimizas. No la quitas del todo, la dejas ahí, a la espera de ver ese circulo verde con un 1 en medio, señal de que esa persona te ha hablado. Esperas. Cambias tu estado, tu tablón lo actualizas cada 2 minutos, te etiquetas en 5 fotos, te unes a 10 páginas y empiezas a ponerle comentarios a todos sin razón, simplemente para que, cuando él le de a actualizar, te vea, vea que estás conectada. Tus visitas suben como la espuma, está claro que estás la primera. Continúas con estos cambios, abandonando a los demás que sí que tienen tiempo para hablarte. Cierras su ventana, indignada. Pero bajas la lista del chat hasta su nombre, observando si sigue ahí. Hasta que no puedes más y la vuelves a abrir, a la espera de si eso consigue algo. Nada. Los demás siguen hablando, impacientes. No respondes, no tienes ganas. Sólo lo esperas a él.
Son la 1 de la mañana, estás cansada, mañana madrugas, pero no te vas, porque él sigue conectado, y aún tienes la triste esperanza de que te hable. Entonces se te ocurre la estúpida idea de que quizás se lo ha dejado encendido y en realidad no está. Esa idea te acompaña el cuarto de hora siguiente, con 4 estados, 15 tablones, 30 páginas y 25 comentarios nuevos. Esa idea es lo único que te mantiene despierta.
Le das a actualizar la página, él aparece el primero. Ha cambiado el estado. Le ha comentado una zorra. Él ha respondido. Está. Está, hablando con otra. Está, pero no para ti. Entonces cambias radicalmente de pensamiento.
-Desconectate, desconectate, desconectate… si no vas a hablar conmigo, tampoco con ella.
Y deseas con todas tus fuerzas que se vaya, para que paren de hablar. Y cierras su ventana con lágrimas en los ojos, pero sigue la lista bajada en su nombre. El número de conectados baja. Miras. Se ha ido. Se ha ido él. Y de repente, te arrepientes.
-Vuelve, vuelve, vuelve…
Y cuando le estás dando a apagar, aún con su nombre en el chat, vuelve. Cierras la pantalla de apagar equipo. Vuelves a actualizar. Quizás la puta esa ya se ha ido y pueda hablar contigo. Pasa el rato y sigue ahí, sin hablar. Y al rato se vuelve a ir, y esta vez no vuelve. Apagas y te vas a dormir. Va a ser una noche muy larga.
Que al mal tiempo buena cara, que después de la tormenta siempre llega la calma, pero que al fin y al cabo las cosas nunca cambian. También dicen que todo el mundo merece una segunda oportunidad, pero que las segundas partes nunca fueron buenas; que quien tiene boca se equivoca y que rectificar es de sabios. Que querer es poder y hace más quien quiere que quien puede… pero que quien todo lo quiere todo lo pierde, además que de donde no hay no se puede sacar. Que más vale pájaro en mano que cientos volando y malo conocido que bueno por conocer, pero que pájaro que vuela a la cazuela. Que quien no arriesga no gana, que quien la sigue la consigue, que por la noche leones y por la mañana cagones y ya que estamos dicho sea de paso que por la noche todos los gatos son pardos. Que no por mucho madrugar amanece más temprano, pero que a quien madruga Dios le ayuda. Que si te pica te rascas, que todo lo que escuece cura y que muerto el perro se acabó la rabia. Que no hay mas ciego que el que no quiere ver, que a palabras necias oidos sordos pero que a buen entendedor pocas palabras bastan. Que la mejor defensa es un buen ataque, pero que el culpable es el primero en tirar la piedra; pero que ya es conocido por todos eso de que se tira la piedra y se esconde la mano y es que quien calla otorga. Que das la mano y te cogen el brazo, que la confianza da asco. Y que quien no corre vuela, que ya se sabe que las apariencias engañan y que por supuesto que no es oro todo lo que reluce.
Recuerda que tus defectos te hacen ser especial.
Que no todo es lo que parece; que quien crees que está, puede que no; y que quien crees que se ha ido para siempre puede que siga ahí. Que las relaciones que creías muertas, puede ser que sigan vivas, y otras que estén a fuego puede que solo estén durmiendo. Que los sentimientos son una caja de dudas, y que las dudas siempre joden todo. Que me perdí muchas cosas.. Puede ser. Pero también me gusta pensar, que esquivé a algún imbécil. Que me rozó el dolor pero no consiguió darme. Que hace mucho que tú y yo, no somos nosotros. Que te diría que me da exactamente igual, y tú te lo creerías
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

