jueves, 6 de septiembre de 2012

Que no hay monstruos en el armario, ni que los reyes magos te vigilan para ver lo malo que haces. Sé que los malos son muy malos, y los buenos no son tan buenos. Créeme, que he aprendido que los conciertos están para dejarse los pies, y la voz. Que los besos a escondidas saben mejor, igual que los cigarros encendidos con cerilla. Que un baño de agua fría a veces sienta tan bien como uno de agua caliente. Que el mundo está plagado de personas agradables, y a la vez, de personas que no merecen ser llamadas personas. Ahora sé que no hay calcetines para el pie izquierdo, ni para el pie derecho. Que los tacones a las seis de la mañana en una fiesta, ya no están en los pies. Que las medias se rompen muy fácilmente, y que el pintalabios rojo no se borra de las camisas blancas.
Ahora sé que de siete días a la semana, yo te quiero ocho.
¿Sabes? Si me pusieran delante una fila de gente importante que se cree tan lista que es capaz de definirlo y explicarlo todo, con números, teoremas y leyes físicas... Si los tuviera a todos delante y todos me hicieran la misma pregunta "¿Qué sientes por él?", te aseguro que para todos tendría una respuesta ... Si el que preguntara resultara ser un médico, le diría que tú eres la máquina de oxígeno que necesito para sobrevivir, que tus susurros en mi oído resultan vitales para mantenerme consciente, que cada vez que tus labios rozan los mios sufro un minúsculo paro cardíaco, y que tus manos bajando por mi tripa justo después son como la descarga que me revive. Que estoy conectada a una máquina que me mantiene con vida, y se llama tú. ¿Y si fuera un psicólogo? Entonces le confesaría que estoy completamente enganchada a ti, que necesito rehabilitación para sacar tu sonrisa de mi cabeza al menos 15 segundos al día. Que eres mi adicción, mi droga. Si quien pregunta es un arquitecto, entonces le diría que no le encuentro defectos a tu cuerpo, que tus brazos son el mejor refugio para el frío, y que están perfectamente pensados para que yo encuentre mi hueco entre ellos y me sienta tan segura y tan cómoda que podría pasarme ahí miles de horas. Y si viniera un matemático, con sus teorías y sus leyes lógicas, le diría que yo la única ley que entiendo es que tú+yo=1. ¿Un filósofo? También podría responderle.. le diría que para mi solo existe una filosofía de vida, y es vivir cada momento que me queda a tu lado. Porque alguna vez ya no estaré, y alguna vez tú no estarás. Y me da igual que el mundo se empeñe en rebatir mi teoría con planteamientos absurdos, porque para mí quien importa eres tú, tú y cada segundo que paso contigo y cada vez que me besas, y cada vez que sonríes, y cada vez que sonríes en medio de un beso, y cada tarde gastada a tu lado, y cada secreto que no decimos, y cada locura que se nos ocurre.. Porque, lo siento, señores, no tengo que explicarle nada a nadie, porque si tú me coges de la mano, por mi que reviente el mundo si quiere.