Y en un momento eras tú la sencilla virtud que faltaba justo a mi lado.
No puedes pedirme que sea fuerte, ya que considero que lo soy al intentar enfrentarme a esto. Es difícil vivir sin algo a lo que sostenerse, a lo que sonreír a lo que admirar, a lo que dedicar cada uno de tus suspiros, cada tomo de oxígeno o cada palabra. Es duro, pero es así.
Te echo de menos, tú me prometiste volver, me prometiste estar siempre junto a mí, en esas noches de locura, esos días de estrés, esos minutos de lágrimas, en esos domingos de depresión, en esas sonrisas de segunda mano.
¿No me entiendes? Es fácil.
Supongamos que estamos en una habitación oscura, y si decimos que no hay luz, es porque alguna vez la hemos visto. Lo mismo pasa con la felicidad.
Te echo de menos, tú me prometiste volver, me prometiste estar siempre junto a mí, en esas noches de locura, esos días de estrés, esos minutos de lágrimas, en esos domingos de depresión, en esas sonrisas de segunda mano.
¿No me entiendes? Es fácil.
Supongamos que estamos en una habitación oscura, y si decimos que no hay luz, es porque alguna vez la hemos visto. Lo mismo pasa con la felicidad.



