No sé ni cómo, ni cuándo, ni
cuánto me enamoré de ti, porque no hay metros cúbicos ni litros para medir todo
esto, pero sí sé por qué. Porque tienes un hueco aquí, entre el hombro y el
pecho, y cuando pongo la cabeza me siento en casa y porque en todas las fotos
que tengo tuyas sales siempre sonriendo, en todas. Y tú, ¿por qué te enamoraste de mí? Yo no escogí enamorarme de ti, pero la
primera vez que te besé, nuestros dientes se rozaron por una milésima de
segundo, y fue increíble. Y la hora exacta de ese beso eran las la una y veinte,
y quité la pila del reloj para que se quedase la hora detenida para siempre.
Parada. El minuto exacto en el que me besaste está metido dentro de un reloj.
Para siempre. Y ya no sé nunca qué hora es, pero me da igual. Y desde entonces
miro constantemente el reloj.lunes, 12 de marzo de 2012
No sé ni cómo, ni cuándo, ni
cuánto me enamoré de ti, porque no hay metros cúbicos ni litros para medir todo
esto, pero sí sé por qué. Porque tienes un hueco aquí, entre el hombro y el
pecho, y cuando pongo la cabeza me siento en casa y porque en todas las fotos
que tengo tuyas sales siempre sonriendo, en todas. Y tú, ¿por qué te enamoraste de mí? Yo no escogí enamorarme de ti, pero la
primera vez que te besé, nuestros dientes se rozaron por una milésima de
segundo, y fue increíble. Y la hora exacta de ese beso eran las la una y veinte,
y quité la pila del reloj para que se quedase la hora detenida para siempre.
Parada. El minuto exacto en el que me besaste está metido dentro de un reloj.
Para siempre. Y ya no sé nunca qué hora es, pero me da igual. Y desde entonces
miro constantemente el reloj.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario