Me duele, me duele tenerle a kilómetros de mi, cada centímetro de distancia se convierte en ganas de tenerle. Quise doblar mapas intentando recortar los segundos que nos separan, quise tocarle sin tenerle a mi lado, quise abrazarle para recordar sus fuerzas, quise besarle para perderme en su boca, pero solo quise soñar. Nunca pensé que echar de menos doliera tanto, la impotencia, los recuerdos, tanto buenos como malos, te invaden, creando tales emociones, que te llevan a darte cuenta, de que te importa mas que nadie, te das cuenta, de que realmente le quieres, pero de la manera en que nunca imaginabas haber querido a alguien, en ese momento, lo percibes, echar de menos te ha llevado a darte cuenta, de que el, es el que te hace sentir así de que por el, sacas las fuerzas de cualquier rincón para hacer cualquier cosa con tal de verle feliz, por el? de todo menos nada.
Que si, que yo también soy naturalmente imperfecta, de esas que tardan en arreglarse el doble de lo que tardaría otra persona. Que me callo cuando se que no llevo razón, pero también me cuesta reconocer que me he equivocado. Que soy de las que piden perdón mil y una vez, pero solo cuando me he arrepentido de verdad. Que no pierdo mi orgullo por cualquier tontería, y si, seré borde, pero se cuidar de los que me importan; y ten claro que por ellos, perdería el orgullo y todo lo que me pidieran. Que pocas veces me verás seria, pero si lo haces, será señal de que algo has tenido que hacer muy mal, porque no hay nada que me guste mas que sonreír y hacer reír. Y si, sé me podríais nombrar entre esa lista interminable de personas que llegan una hora después de la que había quedado, pero la diferencia, es que yo siempre llego, que estoy ahí. Y te guste o no, voy a seguir siendo así.

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